
La crueldad existe, el síndrome no
El síndrome de alienación parental no es una categoría diagnóstica reconocida, sin embargo, su existencia ha sido invocada en numerosas ocasiones para justificar acciones crueles en nombre de la "salvaguarda" de los niños. Es hora de discutir y comprender las graves consecuencias que tiene para ellos el proceso judicial al que son sometidos.
El síndrome que no existe
Liliana Hendel, psicóloga y periodista feminista, afirma que hemos perdido demasiado tiempo debatiendo sobre el síndrome de alienación parental, un concepto sin fundamento científico que ha sido utilizado para justificar acciones deplorables. En lugar de esto, debemos centrarnos en las terribles consecuencias que tiene para los niños ser separados de su entorno familiar y llevadas a vivir con un padre que, en muchos casos, los ha abusado sexualmente.
Las consecuencias de las decisiones judiciales
Hendel destaca la falta de comprensión que existe sobre las implicaciones de separar a un niño de su familia materna, amigos, hermanos y su vida cotidiana. Este trauma es agravado cuando son obligados a vivir con una figura paterna que ha sido denunciada por violencia o abuso sexual. La idea de que las madres manipulan a sus hijos para odiar a sus padres es un estereotipo patriarcal que ignorar las necesidades y el bienestar de los niños.
La voz de los niños debe ser escuchada
La autora enfatiza que los dibujos, los ataques de pánico, las pesadillas y otros síntomas físicos son señales claras de daño y trauma que no deben ser ignorados o atribuidos a la "alienación". Los profesionales capacitados pueden leer e interpretar estos signos y reparar el daño causado. La influencia de los padres en los hijos es natural y necesaria, pero debe haber una distinción clara entre influencia y manipulación.
El papel de la justicia
En lugar de ayudar a los niños que sufren, el sistema judicial a menudo se convierte en un instrumento de crueldad. Hendel comparte una historia personal desgarradora en la que un tribunal sobreseyó a un hombre acusado de violar a uno de sus hijos, a pesar de las pruebas que sugerían lo contrario. La decisión se basó en argumentos poco sólidos y sin fundamento médico, demostrando la urgente necesidad de una perspectiva más empática y bien informada en los asuntos que involucran a los niños.
Un problema que requiere atención
Este tema, aunque recién comienza a debatirse públicamente, lleva años presente en los Tribunales de Familia. Es necesario redefinir el concepto de familia y dejar de lado la idea romántica y falsa de que es el mejor lugar para el desarrollo "sano" de un niño. La realidad es que la familia puede ser el espacio más peligroso para las mujeres, las disidencias y los niños. Es responsabilidad de la sociedad escuchar y creer a aquellos que denuncian abusos, en lugar de disciplinarlos y castigarlos por hablar.
El rol de los medios y la opinión pública
Los medios de comunicación tienen un papel crucial en la construcción de una opinión pública informada sobre estos temas. Al dar visibilidad a casos de abuso y violencia, se contribuye a la concienciación social y se envía un mensaje de apoyo a las víctimas. Es necesario dejar de culpar a las mujeres y empezar a creer en los relatos de abuso de los niños, solo así se puede construir una sociedad más justa y protectora de sus miembros más vulnerables.