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Leones en la pradera

Leones en la pradera

El resultado de las elecciones norteamericanas parece convalidar la evidencia de que una gran parte de la población mundial elige a líderes que rechazan cualquier límite a su poder. Si fuera un psicopanelista de televisión, diría que hay una pulsión masoquista colectiva que admira la desmesura narcisista de esos líderes que se ven a sí mismos como bestias salvajes feroces: el águila que vuela alto o el león.


La asfixia del león

El león te aprieta el cuello y el pecho con sus garras, que luego te desgarrarán y dejarán tus entrañas al descubierto. Este proceso se refleja en la política. La falta de aire en el mundo es el resultado de discursos que se han convertido en programas de gobierno. La gente parece creer que la entrega a esos líderes es algo que podemos aceptar y agradecer.


Trump, el maestro

Donald Trump ha sido el maestro de esta técnica. Ha convencido a sus seguidores de que la economía de Estados Unidos es un desastre que solo él puede arreglar. Es probable que, si es reelegido, sus problemas legales se evaporen. Pero nada de eso sucederá, porque la ley existe para proteger a los poderosos.


La astucia de los autoritarios

La capacidad de Trump para argumentar parece propia de un matón de esquina, pero su astucia reside en que las redes sociales popularizan cualquier mentira que parece una amenaza. Los votantes parecen dejar de lado la inteligencia y el pensamiento lógico, que son una denuncia implícita de su propia falta de lucidez. Los límites del mundo actual se han reducido a un lenguaje punitivo que ahoga el pensamiento.


El periodismo crítico

El ejercicio del periodismo profesional y crítico es esencial para la democracia, y por eso molesta a quienes creen tener la verdad absoluta. Hoy más que nunca, el periodismo independiente es una herramienta fundamental para contrarrestar las narrativas autoritarias.