Siria

La caída de Bashar Al Assad en Siria pone al mundo en alerta y a las puertas de más caos

Caos en Siria

La huida de Bashar Al-Assad a Moscú tras la toma del palacio presidencial por los saqueadores y las celebraciones en las calles de Damasco marcan el fin de una dinastía que gobernó con mano de hierro durante veinticuatro años. La guerra civil que comenzó en 2011 con la violenta represión de manifestaciones prodemocráticas llega así a su fin.

El mundo en alerta

El colapso de la dinastía gobernante y el vacío de poder que deja su caída despierta preocupación en la comunidad internacional ante el riesgo de un aumento de la inestabilidad y la violencia. Los recuerdos de lo ocurrido en Libia e Irak tras la caída de Gadafi y Husein respectively, hacen presagiar un futuro incierto.

Funcionarios árabes y estadounidenses coinciden en que la situación puede derivar en caos y enfrentamientos sangrientos por el control del país.

Una caída rápida

Si bien hace una semana la supervivencia de Assad parecía inevitable, la rápida ofensiva de los insurgentes, liderados por Hayat Tahrir al-Sham, cambió el curso de los acontecimientos. En pocos días se hicieron con el control de ciudades clave como Alepo, Hama y la misma Damasco.

El domingo por la mañana los rebeldes tomaban la estación de televisión y proclamaban la caída del régimen de Assad, que abandonaba el país.

Incertidumbre política

La naturaleza del nuevo gobierno que se forma en Damasco es una de las grandes incógnitas, así como su capacidad para gobernar un país desgarrado por una cruenta guerra civil que ha durado más de una década.

Rusia, que tiene bases militares en Siria, e Irán, tratarán de proteger sus intereses, pero su capacidad de maniobra está limitada por otros conflictos.

Consecuencias regionales

La caída de Assad y el vacío de poder que deja pueden tener un impacto en la inestabilidad de la zona. Los vecinos de Medio Oriente ya se enfrentan a las secuelas de la guerra de Israel contra Hamás en Gaza y los combates con Hizbulá en el Líbano.

Además, la guerra de Siria provocó una de las mayores crisis migratorias de la historia, con millones de personas desplazadas, que aún hoy marca la política europea.

La prisión de los horrores

La liberación de la prisión de Sednaya, que Bashar Al Assad había transformado en un "matadero humano", supone un símbolo del fin de su régimen.

Más allá de Siria

La caída de Assad se produce en un contexto de tensión tecnológica a nivel mundial. China investiga a Nvidia, mientras que Mondelez estudia la adquisición de Hershey por 1.200 millones de dólares.

Por otro lado, Microsoft despliega centros de datos ecológicos que no necesitan agua y se producen interrupciones informáticas a nivel global que afectan a vuelos y transportes.