
El Dios inescrutable de Job
En un artículo publicado en el diario Perfil, Julio César Crivelli invita a sus lectores a descubrir el misticismo presente en el Libro de Job, un texto bíblico que aborda la irracionalidad de Dios. Dios, según Crivelli, no es un ser comprendido por la razón humana, sino que se manifiesta a través de su creación y su justicia incomprensibles.
La naturaleza de Dios y su creación
El Dios presentado en el Libro de Job es un Dios misterioso, que habla desde el "seno de la tempestad". Es un ser superior que permite que un ángel caído cause la destrucción de la familia y los bienes de Job, llevando su sufrimiento al límite. A pesar de las adversidades, Job mantiene su fe inquebrantable, consciente de que nunca podrá comprender la justicia divina.
Dos criaturas poderosas, Behemot y Leviatán, representan la creación peligrosa y la amenaza constante que pesa sobre los hombres, quienes deben transforman la naturaleza para protegerse de su ataque. Según Marx, este trabajo es un proceso constante entre el hombre y la naturaleza, un intento de controlar su metabolismo.
La irracionalidad de Dios y el misticismo
El carácter incomprensible de la naturaleza y la justicia se refleja en la escritura de Borges, especialmente en su cuento "El Aleph", donde el protagonista, Carlos Argentino Daneri, intenta describir lo indescriptible, el infinito Aleph. Al igual que en las experiencias místicas de Santa Teresa de Jesús, Daneri se enfrenta a la incomprensión y la irracionalidad, tal como se narra en el Libro de Job.
Borges utiliza una enumeración caótica de imágenes para transmitir la naturaleza inefable del universo, reconociendo la imposibilidad de comprender la verdad absoluta. Este recurso literario refleja su convicción sobre la limitaciones de la razón humana.
Las palabras de Borges y Santa Teresa
Tanto en los escritos de Borges como en los de Santa Teresa de Jesús, se aprecia una descripción similar de la experiencia mística, como un enfrentamiento con lo incomprensible, una enumeración caótica de imágenes que intentan capturar lo incapturable. Ambos autores, de maneras diferentes, nos hablan de su desesperación por transmitir lo que está más allá del entendimiento humano.
El Libro de Job, por lo tanto, se convierte en un ejemplo de la literatura mística, que invita a sus lectores a reflexionar sobre los límites de la razón y la naturaleza incomprensible de Dios. Su mensaje trasciende las páginas de la Biblia y encuentra un eco en las obras de Borges y las experiencias místicas de Santa Teresa.
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