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Los rebeldes toman Damasco: Assad huye de Siria

Bashar Al Assad

Siria: Derrocamiento de Bashar al-Assad

Revolución en Siria: Rebeldes derrocan a Bashar al-Assad

Los rebeldes sirios irrumpieron en Damasco el domingo proclamando el derrocamiento del presidente Bashar al-Assad, quien huyó del país y se refugió en Rusia. Este evento pone fin a veinticuatro años de gobierno autoritario.


Ofensiva relámpago derriba al régimen

Los rebeldes lideradas por islamistas radicales anunciaron la caída de Al-Assad en la televisión siria, tras una ofensiva relámpago que los llevó a tomar el control de la capital, Damasco. "Después de 50 años de opresión bajo el gobernante partido Baaz, y 13 años de crímenes, tiranía y desplazamiento, anunciamos hoy el fin de esta era oscura y el comienzo de una nueva era para Siria", declararon.

El grupo islamista radical Hayat Tahrir al Sham (HTS), vinculado a Al Qaeda, fue el protagonista de esta rápida ofensiva que comenzó el 27 de noviembre en el noroeste del país y que en tan solo diez días logró tomar el control de varias ciudades clave.


Huida de Al-Assad y situación actual

Según informó el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, el derrocado presidente huyó del país en un avión privado que partió del aeropuerto internacional de Damasco durante la noche. Su destino fue Moscú, donde le fue concedido asilo por razones humanitarias.

Con el colapso del ejército, los rebeldes y otros grupos armados se enfrentan a grandes desafíos. El líder de HTS, Abu Mohammed al-Jolani, ordenó a sus fuerzas no acercarse a las instituciones oficiales en Damasco y respetar el mando del primer ministro.

Mientras tanto, otras facciones rebeldes se han expandido aprovechando el vacío de poder. Los rebeldes locales han tomado el control de las provincias de Daraa y Sweida, en el sur del país, mientras que los kurdos han ampliado su territorio en el norte y el este.

Por otro lado, las fuerzas turcas y sus aliados sirios controlan una franja territorial en el noroeste, y los combatientes yihadistas del Estado Islámico siguen activos en el desierto sirio.


El legado de un gobierno autoritario

Bashar al Assad gobernó Siria con puño de hierro desde el año 2000, sucediendo a su padre en el poder. Su represión violenta ante las protestas prodemocráticas de 2011 desencadenó una guerra civil que ha sido una de las más sangrientas del siglo XXI, con más de medio millón de muertos.

Su gobierno estuvo marcado por la brutalidad y la falta de libertades, con un aparato de seguridad que encarcelaba y torturaba a cualquier disidente. Ahora, su huida significa el fin de su régimen autoritario y el comienzo de una nueva era para el país.