
Palacio Huis ten Bosch, la residencia real holandesa con una fascinante historia
Ubicado en La Haya, en medio del bosque Haagse Bos, se encuentra el Palacio Huis ten Bosch, un símbolo de historia, tradición y modernidad. Este palacio renacentista holandés fue testigo del paso de generaciones de la familia real.
Orígenes y primeras transformaciones
La construcción de este majestuoso palacio se remonta a 1645, cuando la reina Isabel de Bohemia, en exilio, ordenó su edificación. El diseño estuvo a cargo de los arquitectos Pieter Post y Jacob van Campen. Tras su finalización, se convirtió en la residencia de verano del estatúder Federico Enrique de Orange-Nassau.
Tras la muerte de Federico Enrique, su viuda Amalia de Solms-Braunfels dedicó el palacio a su memoria y encargó a artistas como Gerard van Honthorst y Jacob Jordaens la decoración del Oranjezaal o Salón de Orange, con una colección de pinturas en honor a su esposo.
Siglos de cambios y conflictos
El palacio pasó por diversas manos a lo largo de más de un siglo y medio. Fue habitados por el rey de Prusia y varios estatúderes neerlandeses. En 1795, con la invasión francesa, cayó en manos de los bátavos, quienes lo conservaron.
Luis Napoleón Bonaparte, hermano de Napoleón Bonaparte, residió allí brevemente entre 1805 y 1807. Posteriormente, se convirtió en una de las residencias oficiales de Guillermo I, Rey de los Países Bajos, y durante la Primera Guerra Mundial fue el hogar de la reina Guillermina.
Durante la Segunda Guerra Mundial, la familia real tuvo que huir ante la invasión alemana y el palacio fue ocupado por el ejército nazi. Afortunadamente, se evitó su demolición y entre 1950 y 1956 fue restaurado para volver a ser una residencia real.
Un hogar renovado para los reyes Máxima y Guillermo
El palacio fue la residencia principal de la reina Beatriz desde 1981 hasta 2013. Tras su abdicación, fue sometido a una costosa renovación para recibir a los nuevos reyes, Guillermo Alejandro y Máxima, en enero de 2019.
Lujo y arte en cada rincón
El palacio impresiona con su combinación de tradición y modernidad. Cuenta con 150 habitaciones, destacando el Salón Azul, donde se exhiben imágenes del pasado y presente de la familia real, y el Salón ADN, con 60.000 piezas cerámicas amarillas que representan el código genético de los reyes.
Los jardines que rodean el palacio son el escenario perfecto para las sesiones fotográficas oficiales de la realeza.
Un palacio con historia y presente
El Palacio Huis ten Bosch es un testigo vivo de la historia holandesa, y a su vez, un símbolo de renovación y modernidad. Es el hogar actual de los reyes Guillermo Alejandro y Máxima, quienes continúan escribiendo su propia historia en este fascinante palacio.
Fuentes: Perfil.com