
“Homo Disponibilitus” o la tragedia de estar siempre listos
El autor y divulgador Joan Cwaik reflexiona sobre la cultura de la disponibilidad constante y su impacto en la sociedad actual. En un mundo hiperconectado, donde estar disponible se ha convertido en una obligación tácita, Cwaik presenta el concepto de "homo disponibilitus": una criatura definida por su capacidad de responder antes de sentir.
La presión de la disponibilidad constante
En nuestra vida cotidiana corremos sin detenernos a pensar. Estamos siempre a la carrera, con la culpa como compañero de jornada. El autor describe una realidad en la que responder rápidamente se ha convertido en una obligación y la inmediatez ha eclipsado la profundidad del pensamiento. El "modo avión", diseñado para ser un respiro, se ha convertido en un extraño concepto que nunca ponemos en práctica.
El homo disponibilitus padece una angustia constante. La ansiedad de no responder inmediatamente, de no estar "en línea", se ha vuelto paralizante. Vivimos en un bucle emocional constante, pendientes de la próxima notificación. ¿Cuántas veces mantenemos conversaciones por inercia, solo para evitar decir que no tenemos nada que dar ese día?
La pérdida del derecho a desconectar
La sociedad actual nos ha privado del derecho a desconectarnos sin sentir culpa. Estar disponibles para todos se ha convertido en una prioridad, mientras que estar realmente presentes en el aquí y el ahora ha pasado a un segundo plano. Como dice el autor, "estamos disponibles para todos, menos para nosotros mismos".
Somos esclavos no solo del tiempo de los demás, sino también del acceso constante a nuestra propia persona. La expectativa de que debemos estar siempre accesibles y responder a cualquier hora ha sido internalizada, creando una nueva forma de esclavitud digital. ¿Hasta qué punto somos libres cuando nuestra atención está constantemente dividida entre múltiples chats y notificaciones?
Las consecuencias creativas y emocionales
El homo disponibilitus paga un alto precio por esta cultura de la inmediatez. La creatividad, la escritura y la reflexión requieren tiempo y espacio interno, y estos se ven gravemente comprometidos cuando estamos constantemente pendientes de una alerta. La presión de responder rápidamente nos aleja de nuestros sentimientos y pensamientos más profundos.
Como concluye el autor, es hora de recuperar el silencio como una decisión política. Debemos recordar que estar disponible no es lo mismo que estar realmente presente. Tal vez sea el momento de apagar el "modo avión" y encender el modo de estar realmente allí, aunque sea por un momento.
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