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Entre los mitos y las bombas atómicas

Entre los mitos y las bombas

domingo 03 de agosto de 2025.

El miedo a un holocausto nuclear

Hoy en día, la sombra de un posible holocausto nuclear se cierne sobre nosotros, generando una sensación de ansiedad y temor a lo desconocido. Los arquetipos escatológicos parecen cobrar vida en la conciencia colectiva. El teólogo Luis Rivera Pagán ha explorado en profundidad el impacto espiritual de las armas nucleares, descubriendo una sorprendente similitud entre éstas y los mitos sagrados.

Desde su invención, las armas nucleares han suscitado una especie de reverencia religiosa. Los líderes mundiales, en una especie de sacrilegio, se han colocado en el trono de los dioses. Esta sensación de miedo y respeto que inspiran estas armas es similar a la que provocaban las deidades antiguas, que con su poder y misterios inspiraban a la vez temor y admiración.

El mito hecho realidad

Los mitos del "fin del mundo" siempre han estado presentes en las sagas y narraciones religiosas, pero hoy en día esa posibilidad parece más tangible que nunca. La cita de Robert Oppenheimer, uno de los padres de la bomba atómica, a las sagradas escrituras hindúes tras el primer ensayo atómico, demuestra cómo estos eventos científicos se han vuelto parte de una narrativa casi divina.

La amenaza de un desastre nuclear se ha convertido en una espada de Damocles que pende sobre nuestras cabezas. Es una posibilidad tan terrorífica que parece sacada de un mito. La diferencia es que ahora es una amenaza real, tangible. La ciencia ha alcanzado un nivel en el que puede imitar a la divinidad, y esto no es algo que a los líderes autoritarios les guste.

El equilibrio del miedo

Las armas nucleares, aunque deseamos que no existieran, se han convertido en un disuasorio necesario en un mundo complejo y peligroso. Su mera existencia mantiene un equilibrio del terror que, paradójicamente, podría preservar la paz. Es un secreto a voces que su uso sería un error estratégico, ya que nadie saldría victorioso de una guerra nuclear.

Estas armas son como deidades airadas, seres míticos que inspiran miedo y fascinación a partes iguales. Su poder destructivo es tan inmenso que su uso implicaría la ausencia de percepción subjetiva, un evento que, aunque objetivamente real, carecería de testigos para contarlo. Sería como si nunca hubiera ocurrido.

Convivir con lo incómodo

Nos vemos obligados a convivir con la presencia incómoda de las armas nucleares. Son como "deidades" que no podemos ignorar, aunque a menudo prefiramos mirar hacia otro lado. Su existencia plantea una paradoja inquietante: su eliminación podría ser más peligrosa que su posesión. Es un dilema que la humanidad debe afrontar, consciente de que ha abierto una caja que no se puede cerrar.

La amenaza de las bombas atómicas nos obliga a tomar conciencia de nuestros actos y a reflexionar sobre el mundo que hemos construido. Tal vez sea este el lado positivo que podemos extraer de esta situación incómoda: una invitación a la introspección colectiva y a la responsabilidad individual.