
El Congreso limita el poder de Milei
El gobierno de Javier Milei enfrentó una de las jornadas parlamentarias más complejas desde su asunción. El Senado, en un contundente mensaje al Ejecutivo, anuló el veto presidencial a la ley de emergencia en discapacidad y aprobó una norma que restringe el uso de los Decretos de Necesidad y Urgencia (DNU).
El Congreso se reafirma
La sesión del Senado de este jueves marcó un antes y un después en la relación de fuerzas entre el Congreso y el Poder Ejecutivo. Por amplia mayoría, los senadores desoyeron el veto presidencial a la ley de emergencia en discapacidad y, además, aprobaron un proyecto que limita el uso de los DNU, dos herramientas fundamentales en la gestión de Milei.
La decisión del Senado demuestra un cambio de tendencia en la relación de poder entre los poderes del Estado. La oposición, hasta ahora cautelosa con el gobierno de Milei, parece haber encontrado un punto de quiebre ante los escándalos de corrupción y las contradicciones en el relato oficial.
El veto presidencial, una herramienta cuestionada
El veto presidencial, una facultad prevista en nuestra Constitución, se vio envuelta en la polémica. Su uso reiterado por Milei, para bloquear leyes mayoritarias de la oposición, fue tildado de antidemocrático. Si bien el argumento presidencial es que venía a "hackear" un sistema corrupto, la oposición comienza a mostrar señales de hartazgo.
La oposición comienza a tomar fuerza y a hacer valer su mayoría en el Congreso. El relato ético y económico del gobierno se ve debilitado por escándalos y contradicciones, abriendo un espacio para que el Legislativo se reafirme como poder independiente.
Una danza de equilibrios
La división de poderes es un pilar democrático que evita la concentración de autoridad en un solo actor. El equilibrio entre los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial es un complicado baile de control mutuo, que garantiza el funcionamiento justo del Estado.
La historia demuestra que, en momentos de tensión política, este delicado equilibrio se ve alterado. Las dictaduras y gobiernos autoritarios han vulnerado históricamente esta división, pero también en períodos democráticos se han presentado dificultades. La clave para un sistema saludable reside en el respeto y el consenso entre los poderes.
El desafío de Milei
El oficialismo se enfrenta ahora a un doble desafío: por un lado, aceptar las reglas del juego democrático y buscar consensos, y por el otro, reconfigurar una estrategia que hasta ahora se basó en la confrontación. La persistencia en este camino podría llevar al aislamiento y al desgaste del gobierno.
Milei debe decidir si continúa por la senda del choque o si apuesta a la construcción de acuerdos. La historia muestra que la división de poderes es una garantía de gobernabilidad y un resguardo contra los abusos de autoridad. La ciudadanía, por su parte, juega un papel clave en este escenario, exigiendo una participación activa y comprometida.
Un llamado a la ciudadanía
En un contexto donde la democracia se ve amenazada en varias partes del mundo, la educación cívica se presenta como una herramienta fundamental. Conocer nuestros derechos y obligaciones, así como ejercer un voto responsable, son deberes ciudadanos que fortalecen nuestras instituciones.
La participación informada y comprometida es la mejor garantía para mantener un sistema democrático sano y evitar que los poderes se desborden. La responsabilidad ciudadana es clave en este nuevo escenario político.