
La defensa nacional como política de estado
El “estado”, como forma de organización política que regula el desarrollo de un país, fija los objetivos o fines permanentes y trascendentes de una nación que la identifican y definen como tal. En el caso de Argentina, estos objetivos se encuentran en el preámbulo de la Constitución.
Políticas de estado
Las políticas de estado se refieren a la acción de administrar los asuntos públicos en orden a un interés fundamental que trasciende a los gobiernos y requiere del acuerdo o consenso de los actores políticos. Estos acuerdos deben ser sostenidos por un liderazgo fuerte.
Las políticas de estado obedecen a un proyecto de nación y el máximo nivel de conducción fija los objetivos y estrategias para alcanzarlos. Sin dudas, la defensa nacional debe ser una política de estado.
Revisión del marco legal
Las leyes que regulan la defensa nacional deben ser una prioridad para cualquier gobierno. Las actuales fueron creadas en un contexto histórico complejo y algunas de sus premisas ya no son válidas. Además, generan restricciones que limitan la capacidad defensiva del país.
Es necesario dejar de lado la desconfianza hacia las Fuerzas Armadas, ya que cualquier vulneración de la ley debe ser penada por la justicia. La actualización de estas normas asegurará un mejor funcionamiento del Sistema de Defensa Nacional.
Continuidad y transformación
El planeamiento estratégico militar aprobado en 2023 es un gran avance, pero debe continuar en el tiempo y ser actualizado según corresponda. Además, se debería elaborar una Estrategia Nacional de Defensa que involucre a todos los organismos del Estado y tenga vigencia por varios años.
Para ello, es fundamental asegurar la continuidad de los objetivos y recursos asignados a la defensa, más allá de los cambios de gobierno. Los proyectos deben ser asumidos como un compromiso que trasciende las gestiones y se aleja de intereses partidistas.
Las 4 C
El éxito de una Estrategia Nacional de Defensa requiere cuatro condiciones fundamentales:
- CONOCIMIENTO: Elaborada por expertos, aplicada y supervisada por ellos también.
- COMPROMISO: Asumir la defensa como una obligación que trasciende las promesas electorales.
- CONTINUIDAD: Asegurar el logro de objetivos y la asignación de recursos más allá de quién ocupe el gobierno.
- CORAJE: Tomar decisiones difíciles y asumir el costo político que implican.
Es necesario que Argentina asuma su defensa con seriedad y el camino hacia una política de estado en este tema es indispensable.