
La nómina frívola
Las palabras deben ser tomadas en serio, tanto por quienes las pronuncian como por aquellos que las escuchan, cuando son empleadas para bromear o para fundamentar. El mensaje de James Carville, usado durante la candidatura de William Clinton ("la economía, estúpido"), todavía se aplica para subrayar lo esencial.
En origen, la palabra "idiota" no era despectiva. Se refería a alguien promedio, a diferencia de un erudito o un funcionario público. Dado que hay una distancia entre ser aguerrido y ser un exterminador, el personaje Juan Cariño, creado por Elena Garro, salía a levantar y a reponer al diccionario palabras malignas que habían huido de allí, como "ahorcar" y "tortura".
Decir "minusválidos" o "enfermos del alma" a quienes simpatizan con las ideas colectivistas, o "traidor a la patria", "terrorista sindical", y "nido de ratas" cuando se ejercen derechos o se discrepa de alguien, son expresiones que deben ser contadas, pesadas y divididas antes de ser pronunciadas. Al semejante se lo trata emitiendo palabras audibles y se lo rescata oyendo sus palabras.
Esto no le gusta a los autoritarios. El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia, es por eso que molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.
La cólera del calabrés
Salvador de Madariaga, un diplomático y escritor español, participó en 1947 en la reunión de Mont Pèlerin, en Suiza, junto a ilustres economistas liberales como Milton Friedman y Ludwig von Mises. De esta reunión surgiría la Sociedad Mont Pelerin, que defiende el liberalismo económico y social.
Madariaga relató una anécdota en la que se reivindicaba la libertad, incluso en el infortunio. "Sitúense. Andalucía en días de latifundios y república", escribió. "Cercanos los comicios, uno entre tantos caciques congrega a sus braceros y les insta a decantarse por un determinado candidato, a cuyo efecto reparte monedas para todos. Uno de ellos rechaza el oprobio y, arrojando las monedas al aire, sentencia: 'En mi hambre mando yo'".
Por estas cuestiones es que hay que tomar en serio las palabras y no ser frívolo a la hora de construir nóminas para su empleo. Cuando todos tenemos hambre, mandamos todos.