
Garzón, un pueblo con aura artística
Garzón, un pueblo uruguayo que no llega a los 220 habitantes, se ha convertido en un imán para el arte internacional. Este lugar, comparado con la Toscana por su paisaje de viñas y olivos, ha sido descubierto por artistas de todo el mundo, que ven en él un espacio mágico y utópico para crear.
Un festival, origen de todo
Todo comenzó en diciembre, cuando se celebró la octava edición de Campo, un festival creado por la fotógrafa estadounidense Heidi Lender. Durante tres días, más de 20 artistas internacionales se dieron cita en Garzón, atrayendo a 6.000 visitantes.
Uno de los artistas participantes, el alemán Lukas Kühne, radicado en Uruguay, define a Garzón como "un proyecto utópico en el buen sentido".
Un pueblo detenido en el tiempo
Garzón parece congelado en el tiempo. Anclado a 170 km de Montevideo, este pueblo cuenta con apenas 178 habitantes, según el último censo. Su paisaje, que incluye sierras y campos, invita a la reflexión y la creación artística.
Entre sus vecinos se encuentran personalidades como John Pearse, sastre de los Rolling Stones, o la artista francesa Marie Ducaté, que posee su propio museo.
El embajador gastronómico: Francis Mallmann
Hace dos décadas, el reconocido chef argentino Francis Mallmann abrió un restaurante en Garzón, poniendo a este pueblo en el mapa gastronómico. Mallmann es considerado "el embajador absoluto" de Garzón, según la cocinera Lucía Soria.
Pero no solo la gastronomía atrae a visitantes, también lo hace su escena artística, con cinco galerías activas durante la temporada.
Un punto estratégico
Garzón se ubica a una distancia prudente de Punta del Este, siendo un destino de paso obligado para quienes buscan algo diferente. Además, se encuentra cerca de José Ignacio.
Las galerías de arte del pueblo atraen a turistas, coleccionistas y curadores, en su mayoría europeos, estadounidenses, argentinos y brasileños, que encuentran en este lugar un punto de encuentro único.
Un imán para las esculturas de Mauro Arbiza
El artista plástico uruguayo Mauro Arbiza es otro de los atractivos de Garzón. Arbiza vende sus esculturas en el pueblo desde hace nueve años y recientemente abrió su propia galería. Según cuenta a AFP, hace más contactos en Garzón que en Art Basel, Miami.
Garzón se ha convertido en un lugar de referencia para las artes, donde cada vez más coleccionistas y curadores se acercan en busca de piezas únicas.