
La coreografía del horror de Hamas y el dilema moral de Israel
El movimiento yihadista Hamas reemergió días atrás para implementar el acuerdo de liberación de secuestrados israelíes en Gaza por terroristas palestinos encarcelados en Israel. Y vaya si lo hizo en un clima de euforia.
Un show de propaganda
Montaron un gran show de propaganda con un escenario rodeado de decenas de hombres armados y enmascarados de Hamas y la Yihad Islámica Palestina. Las cuatro veinteañeras israelíes en servicio militar, Karina Ariev, Daniella Gilboa, Liri Albag y Naama Levy, participaron en una coreografía tétricamente cuidada.
Las rehenes, sonrientes, agradecieron públicamente a Hamas en árabe por el trato recibido, aunque todo parece indicar que estas declaraciones fueron forzadas. De hecho, en liberaciones anteriores, el Ministerio de Salud de Israel afirmó que Hamas drogó a los rehenes liberados para que lucieran felices.
Del espanto a la entereza
La sociedad israelí comienza a dimensionar el precio a pagar por la liberación de sus compatriotas. En el intercambio, alrededor de dos mil terroristas y criminales palestinos serán puestos en libertad y con seguridad muchos de ellos volverán a levantar las armas contra otros israelíes.
Además, Israel concede ganancias militares en el terreno. "Por primera vez en la historia, un Estado paga un precio estratégico en el campo de batalla por el regreso de sus ciudadanos", observó Amit Segal, comentarista político principal del Canal 12 de Israel.
Segal relató que "ahora las fuerzas de defensa de Israel también se retiran de las zonas de Gaza capturadas a un alto precio. Se retiran del norte de la Franja de Gaza, que conquistaron a costa de más de cien vidas". Desde el inicio de la campaña militar hasta el momento de escribir estas líneas, 405 soldados israelíes murieron en la Franja de Gaza.
Un triunfo humanitario, un fracaso político
Desde la perspectiva israelí, este acuerdo con Hamas es un triunfo humanitario, un fracaso político y un dilema estratégico. La mano mutilada de Emily Damari se ha convertido en un símbolo de entereza y resiliencia en Israel.
Mientras los israelíes celebran la liberación de sus compatriotas, también dimensionan el costo que esto implica y la desproporción del intercambio: miles de palestinos por menos de cien israelíes. Además, es probable que los nombres de estos últimos sean conocidos en el futuro como futuras víctimas de los terroristas liberados.
El artículo fue escrito por Julián Schvindlerman, profesor titular en la carrera de Relaciones Internacionales de la Universidad de Palermo y miembro de Profesores Republicanos y el Foro Argentino Contra el Antisemitismo.