
Abusos y adicciones de siglo XXI
Las nuevas tecnologías han cambiado nuestras vidas para siempre. Si bien traen innumerables ventajas, también presentan nuevos desafíos y peligros, especialmente para los más jóvenes. En este artículo, reflexionamos sobre los efectos adversos de la era digital y la necesidad de una ciudadanía digital responsable.
El lado oscuro de la tecnología
Las nuevas tecnologías y el acceso fácil y temprano a dispositivos móviles han dado lugar a nuevos fenómenos sociales preocupantes. La adicción a las apuestas digitales y los videojuegos es cada vez más común entre los adolescentes y jóvenes adultos. Según un estudio de la Defensoría del Pueblo de Buenos Aires, hasta el 15,5% de las personas de 25 a 34 años apostaron en línea.
Los juegos en línea relacionados con el fútbol, el bingo y el boxeo son los más populares. Esto se ve reforzado por la amplia publicidad de casinos en línea en los medios deportivos. Esta situación no solo afecta la salud mental de los jóvenes, sino que también los expone a otros peligros en línea.
Riesgos ocultos en línea
Además de la adicción a las apuestas y los videojuegos, los jóvenes también se enfrentan al riesgo del ciberacoso o grooming. Este tipo penal, caracterizado por el acoso sexual virtual de adultos a menores, está estrechamente relacionado con la ludopatía digital. Los pedófilos se aprovechan de los juegos en red que tienen partes gratuitas y otras pagadas, ofreciendo incentivos en el juego a cambio de material íntimo.
Por lo tanto, dar dispositivos electrónicos a los niños sin supervisión ni límites ya no es una opción segura. Los padres y cuidadores deben estar informados sobre las actividades en línea de los menores y buscar ayuda profesional si es necesario. Sin embargo, esto por sí solo no es suficiente. Se necesitan políticas públicas fuertes que promuevan el uso responsable de la tecnología y eduquen a los ciudadanos sobre los peligros potenciales.
La necesidad de ciudadanía digital
La falta de fronteras y limitaciones temporales en el mundo virtual hace que sea difícil para los estados controlar y regular adecuadamente el acceso a contenido nocivo. Por lo tanto, es esencial fomentar una cultura de ciudadanía digital responsable. Esto implica educar a los usuarios sobre los efectos adversos de la tecnología y promover el uso seguro y saludable de los dispositivos electrónicos.
Los adultos tienen la responsabilidad de proteger a los más jóvenes de los peligros en línea y trabajar juntos para crear un entorno digital más seguro. Además, se deben implementar políticas estatales efectivas para complementar los esfuerzos individuales y garantizar la seguridad de los usuarios.
En conclusión, si bien las nuevas tecnologías son una bendición, también presentan desafíos sin precedentes. Es nuestra responsabilidad encontrar un equilibrio entre sus beneficios y sus efectos adversos. Educar y proteger a los jóvenes de las adicciones y abusos en línea debe ser una prioridad para todos.