
¿Cuánto cuesta vivir en el hogar de Walter White?
Una de las localidades más emblemáticas de la televisión está a la venta. Se trata de la casa ubicada en Albuquerque, Nuevo México, que sirvió como hogar del personaje Walter White, interpretado por Bryan Cranston, en la exitosa serie Breaking Bad.
La propiedad que se hizo célebre por su aparición en la serie, donde el personaje de Walter White lanzó una pizza al techo, se pone a la venta por 4 millones de dólares. Esto representa más de 11 veces su valor estimado en el mercado: 340.000 dólares.
La familia Quintana, dueña de la vivienda desde 1973, apostó a que el estatus de ícono de la cultura popular atraería a compradores dispuestos a desembolsar una cifra tan elevada. A pesar de estar situada en un vecindario modesto, la casa se ha convertido en un destino de culto.
Un dilema familiar
Joanne Quintana y sus hermanos crecieron en esta casa y tras la muerte de sus padres decidieron venderla, luego de años lidiando con la avalancha de curiosos y fanáticos.
La popularidad de la serie obligó a la familia a instalar cercas y cámaras de seguridad para proteger su privacidad.
Quintana recordó los primeros días de rodaje de Breaking Bad en 2006, cuando su madre aceptó que se filmara el episodio piloto en su hogar.
Un circo turístico
La casa se transformó en un circo turístico, con fanáticos que intentan recrear la escena de la pizza lanzada al techo. Otros intentan “explorar” el patio trasero, con piscina incluida, como si estuvieran dentro de la serie.
Incluso el gobernador de Nuevo México aprovechó la figura de Walter White para lanzar una campaña contra la basura.
Una jugada inmobiliaria con valor cultural
La familia Quintana espera que el valor cultural de la casa atraiga a inversores dispuestos a pagar más de 400.000 dólares, el precio promedio de las propiedades en Albuquerque, por una vivienda con tanto significado.
David Christensen, de eXp Luxury, señaló que hubo un interés creciente en convertir la casa en un museo o en un negocio de alquiler vacacional.
La cultura pop, como suele ocurrir, no conoce fronteras ni lógica económica, y parece que los 4 millones de dólares son el precio a pagar por un recuerdo que muchos están dispuestos a adquirir.